
Acostada en mi cama, cerré mis ojos ya cansada, para encontrarme con Morfeo que ya ansioso me esperaba. Me acurruqué entre las sábanas, sintiéndome cansada, casi muerta ya estaba. Entonces comencé a soñar algo hermoso. Soñé que tú de pronto llegabas, a mi lado te sentabas y contemplándome te quedabas. Soñé que mis mejillas acariciabas, un suspiro soltabas y tu cara acercaste. Después también me susurraste “En verdad te quiero, no lo dudes” mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios. Con tus brazos me abrasaste y fuerte me apretaste, haciéndome sentir segura. Una de mis manos tomaste, tus dedos entrelazaste y feliz me hiciste. De pronto con tus labios me apresaste y allí un rato te quedaste hasta despertarme. Abrí los ojos temerosa, para de nuevo desilusionarme de que yo sola estaba, acompañada de peluches, con mi cuarto desierto y mi closet abierto.
.jpg)
Me giré enojada, no podía creer lo tonta que estaba al soñarte, otra vez, de esa manera o de si quiera pensar que tú me dirías eso. Ahora comprendo que solo sueño, con esas cosas que algún día yo te escuché decir; cosas que ahora están en el pasado, en el fondo ya enterradas y en la memoria olvidadas. A pesar de todo, acurrucada, las lágrimas rodaron por mis mejillas y un suspiro de mi boca salió. Deseé con toda mi alma, que algún día tú llegaras y para siempre te quedarás. Deseé que algún día, mi sueño se volviera realidad…
-Reyna Citlali

No hay comentarios:
Publicar un comentario