lunes, 1 de junio de 2009

El príncipe azul


De pequeña siempre soñé con encontrar a mi príncipe azul, montado en su blanco corcel, con su brillante espada en un costado y con relucientes ropas. Cuando estaba en secundaria, ya no soñaba más con el príncipe, ahora solo soñaba con encontrar un chavo guapo y que me quisiera. Sin embargo, ahora lo que quiero es muy diferente.


Si, quiero un príncipe azul, pero uno real; es decir, alguien que esté conmigo en las buenas y en las malas, alguien que aguante todos mis caprichos, alguien que me entienda, alguien que me diga que me veo horrible en la mañana después de una noche de antro, alguien que me diga que me veo hermosa cuando me tardé horas arreglándome, alguien que me tome de la mano cuando estoy nerviosa, alguien que me consuele y que me dé mis buenos zapes cuando los necesite, alguien que no necesite ver a alguien más cuando estoy con él, alguien que a pesar que la mejor modelo del mundo se le pare en frente aún así diga “mi novia es más bonita”, alguien que me diga la verdad, alguien que comparta las cuentas, alguien que me apoye en lo que haga, alguien que me diga lo tonta que puedo llegar a ser, alguien que me dé lo mismo que yo le doy, alguien que me diga “te quiero” con la mirada, alguien que me de una rosa sin ningún motivo, alguien que confié en mí, alguien que me inspire, alguien con quien no me aburra, alguien que me haga reír cuando esté enojada, alguien me de diga “Grita” cuando me vea a punto de echar humo, alguien que me despierte para decirme “hola”, alguien que me aguante de mal humor, alguien que me quiera tal cual soy… ¿Es mucho?



-Reyna Citlali

1 comentario:

  1. No no es mucho. Mucho seria que pideras que muera contigo, mucho seria que pidieras que se amarre a tu carro para que vaya a donde tu vas, mucho seria que pidieras que pagara todas las idas al cine, cenas, bailes, fiestas, comidas, desayunos, chocolates, flores y regalos que se daran mutuamente. Sumando eso, mucho seria pedir que te pagara tu carrera, que te mantenga y que aparte invente una manera de teletransportarse a ti cuando lo desees. Pides lo que todos pedirmos, pero el destinom, Dios, Ala, Buda, Superman, quien quiera que dirija el universo, nos da las cosas mas bellas tarde o temprano, tampoco es para esperar sentado, pero las cosas llegan siempre, con el viento, con las risas, con la vida y con la aventura de tenerla.

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